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Mitos y realidades

Los consumidores comparan fotoprotectores basándose en el SPF

En el campo de la fotoprotección existe un gran desconocimiento sobre cómo protegerse bien del sol. Y es que los consumidores piensan que a mayor FPS (Factor de Protección Solar), mayor será su protección frente al sol, un gran error que conduce a que muchos sobreexpongan la piel a los rayos solares.
El FPS sólo mide el riesgo de quemadura solar ligado a los rayos UVB y no previene del daño invisible provocado por las radiaciones UVA (invisibles y perjudiciales a largo plazo para la salud de las personas).

La mayoría de las pantallas solares son ineficaces para prevenir los efectos adversos de la radiación UVA

Estos tres tipos distintos de radiación que forman parte del espectro de radiación electromagnética no visible y se diferencian principalmente entre sí gracias a sus longitudes de ondas, que son distintas. La longitud UVA es la más larga y puede penetrar en capas más profundas de la piel y es la responsable del bronceado inmediato, además de contribuir al envejecimiento cutáneo y el riesgo de desarrollar un cáncer de piel. La longitud UVB por su parte no penetra más allá de las capas superficiales de la piel y es la causante del bronceado retardado, quemaduras, envejecimiento cutáneo y también facilita el desarrollo del cáncer de piel.
Ante esta situación es obvia la necesidad de desarrollar productos que cubran todo el rango de UV(A+B) proporcionando una protección adecuada frente a los efectos nocivos de las radiaciones UVB y UVA.

Los usuarios se creen seguros con el uso de los filtros actuales existentes en el mercado, propiciando sobreexposiciones al UVA

Muchos productos fotoprotectores convencionales propician largas e intensas sobreexposiciones a las radiaciones UVA. Dado que el daño por UVA no causa unos efectos perceptibles de forma inmediata, estas sobreexposiciones se repiten periódicamente acentuando aún más los daños, acarreando graves consecuencias a largo plazo.
Los rayos UVA son intrínsecamente más perjudiciales y persistentemente altos durante las horas de luz solar. Así, la aplicación de un protector solar que sólo proteja frente a los UVB y no lo haga frente a los rayos UVA no le proporcionará ningún beneficio y será perjudicial para su salud en general.

El daño por UVA no causa efectos perceptibles inmediatos, aunque a largo plazo acarrea graves consecuencias

Los rayos UVA generalmente no causan efectos visibles en la piel (enrojecimiento perceptible) sino que infligen daño en las células de la dermis y la capa subcutánea. Esto hace que el tipo de daño oculto que aparece años después como líneas y arrugas y a veces incluso como cáncer de piel. Por lo tanto, es importante entender que si utiliza protector, asegúrese de que en realidad este obteniendo protección contra los rayos UVA.

Actualmente no hay filtros específicamente diseñados para proteger contra la radiación IR

Durante muchos años, el envejecimiento inducido por el sol, también llamado fotoenvejecimiento, se atribuyó sólo a los rayos ultravioleta (UV), pero los rayos infrarrojos (IR) también contribuyen en gran medida a la pérdida de firmeza de la piel y la elasticidad que conduce a la aparición de arrugas prematuras. Los IR también son responsables del envejecimiento térmico (envejecimiento inducido por el calor) que empeora considerablemente el envejecimiento cutáneo. Las radiaciones infrarrojas, con una longitud de onda superior a 760 nm, producen un efecto calórico y parece que pueden potenciar los efectos negativos de las UVB y UVA. A diferencia de los UVB y los UVA, que sí cuentan con métodos oficiales para medir el grado de protección, para los IR no existe una reglamentación oficial o recomendada para evaluar este índice de protección.

El valor numérico que aparece en el envase de un protector solar se refiere básicamente al efecto protector frente a la radiación UVB, que es la que genera eritema

Hasta ahora el valor numérico que aparecía en los envases de protectores solares medían el SPF o FPS (Sun Protecting Factor o Factor de Protección Solar), protección frente a los UVB que representa un factor de tiempo que retrasa la aparición de una quemadura solar en condiciones estandarizadas (si se produce una quemadura solar, sin protección al cabo de 15 minutos de exposición, con un producto fotoprotector de SPF 10 no aparecerá hasta los 10 x 15 minutos, es decir 150 minutos, en las mismas condiciones de exposición.